por: Ricardo Nugent
A nivel global, se estima que más de dos tercios de la riqueza mundial se encuentra concentrada en activos inmobiliarios, consolidando al Real Estate como la principal reserva de valor frente a otras clases de activos.
El Real Estate ha sido históricamente uno de los pilares en la construcción de patrimonio. A pesar de los ciclos económicos y la volatilidad de otros activos, es un activo que combina generación de ingresos, preservación de capital y valorización en el tiempo. Sin embargo, no todos los segmentos inmobiliarios ofrecen las mismas oportunidades en cada etapa del mercado.
Hoy, el mercado de oficinas presenta condiciones particularmente atractivas frente al residencial.
A partir del análisis de las últimas transacciones reales de compra y venta de oficinas y de la evidencia que viene dejando el mercado en los últimos años, este segmento muestra niveles de rentabilidad superiores frente al residencial. En términos generales, las oficinas registran rentabilidades anuales cercanas al 9%, mientras que los departamentos actualmente se mueven en niveles menores, alrededor del 6.5%. Esta diferencia tiene un impacto directo en la eficiencia del capital invertido y en la generación de flujo para el inversionista.
Esta mayor eficiencia se refleja también en el periodo de recuperación de la inversión. Según información del Banco Central de Reserva (BCR), el capital invertido en activos residenciales suele recuperarse en un plazo cercano a los 16 años. En contraste, en el mercado de oficinas este periodo se acorta de manera significativa, situándose alrededor de los 12 años, lo que confirma una estructura financiera más atractiva.
El contexto actual del mercado refuerza esta oportunidad. En los últimos años, el ingreso de nueva oferta de oficinas ha sido reducido y, de acuerdo con las proyecciones, este comportamiento continuará en el corto plazo. En el 2026, el mercado no incorporará nuevos edificios Prime. Como resultado, incluso bajo escenarios moderados de absorción, la vacancia seguirá disminuyendo, generando un entorno cada vez más favorable para los propietarios.
A esto se suma una reactivación progresiva de la demanda corporativa. Empresas que postergaron decisiones durante años están retomando procesos de relocalización, consolidación y expansión. En paralelo, se observa un renovado interés por parte de inversionistas institucionales y privados, incluyendo fondos que vienen adquiriendo edificios completos y activos estratégicamente ubicados.
Un factor adicional clave es la menor disponibilidad de oficinas implementadas. Cada vez más empresas deben invertir CAPEX para adecuar los espacios a sus necesidades, lo que se traduce en contratos de mayor plazo. Para el inversionista, esto significa mayor estabilidad, menor rotación y flujos de ingresos más predecibles.
La combinación de rentabilidades superiores, recuperación más rápida del capital, reducción de vacancia y contratos de largo plazo configura un escenario especialmente atractivo para invertir en oficinas. No se trata solo de un buen momento inmobiliario, sino de una oportunidad clara para quienes buscan optimizar su portafolio con activos sólidos y bien fundamentados.
¿Estás evaluando invertir en oficinas?
Este tipo de oportunidades no se analiza de manera genérica. Cada activo tiene dinámicas propias según ubicación, estado de implementación, perfil del inquilino y estructura de contrato.
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